
Uno de mis amigos dice que en Halloween las minas se visten de trolas, y los hombres… también. Salir este fin de semana fue encontrarse con la vía pública convertida en un desfile de personajes, pelucas de colores, brillantinas, accesorios extravagantes… Literalmente, una fiesta. Por el lado de las chicas, me encontré desde Madonnas, Amy Winehouses, Gatúbelas y Caperucitas, hasta marineras, piratas, vaqueras, hippies, colegialas, e incluso Minnie Mouse. Mil y un alter-egos con una característica fundamental en común: cuánta más piel se vea, mejor.
Todavía no puedo entender por qué en el imaginario femenino la idea de una noche de disfraces es el justificativo perfecto para salir tapada con 3 pedacitos ínfimos de tela que dejen absolutamente nada librado a la imaginación de los individuos presentes. Me parece buenísimo que la que no tenga problemas y pudores con su cuerpo se muestre de la forma que quiera, pero lo que me resulta incomprensible es que toda la elección del disfraz gire en torno a cuánto muestro y qué personaje es el que va a resultar más “ganador” entre la platea masculina. La noche de brujas se convierte en una competencia de “itas” - conejitas de Playboy, diablitas, haditas, enfermeritas (el diminutivo en el nombre del personaje es directamente proporcional a la reducción en vestimenta que requiere) – y chicas “hot” – novia hot, vaquera hot, pirata hot… ¡Y que gane la más trola!
Todavía no puedo entender por qué en el imaginario femenino la idea de una noche de disfraces es el justificativo perfecto para salir tapada con 3 pedacitos ínfimos de tela que dejen absolutamente nada librado a la imaginación de los individuos presentes. Me parece buenísimo que la que no tenga problemas y pudores con su cuerpo se muestre de la forma que quiera, pero lo que me resulta incomprensible es que toda la elección del disfraz gire en torno a cuánto muestro y qué personaje es el que va a resultar más “ganador” entre la platea masculina. La noche de brujas se convierte en una competencia de “itas” - conejitas de Playboy, diablitas, haditas, enfermeritas (el diminutivo en el nombre del personaje es directamente proporcional a la reducción en vestimenta que requiere) – y chicas “hot” – novia hot, vaquera hot, pirata hot… ¡Y que gane la más trola!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario