24 de abril de 2012

Reflexión del día

La probabilidad de que un suceso ocurra es inversamente proporcional a su deseabilidad

18 de abril de 2012

La anorexia está de moda

Hace un par de días subí una imagen que llamaba la atención acerca de los ideales actuales del cuerpo femenino (http://historiaspoliticamenteincorrectas.blogspot.com.ar/2012/03/reflexion-del-dia.html).  ¿Cómo fue que en menos de 50 años pasamos de considerar a la curvilínea Marilyn Monroe como el indiscutido sex symbol de una década, a idolatrar cuerpos que no son más que pura piel y huesos?
En una de mis últimas webeadas (léase, hueveo en la web), encontré una entrevista a Adriana Lima, modelo de Victoria’s Secret, en la cual promocionaba la nueva línea de ropa interior “I Love my Body” (“amo mi cuerpo”) y contaba cómo se prepara para el famosísimo desfile anual de dicha marca de lingerie. Decir que se me cayó la mandíbula hasta el piso sería poca cosa. El Ángel de Victoria consulta un nutricionista que calcula su índice de masa muscular, niveles de grasa, y porcentajes de retención de líquidos. De acuerdo a los resultados, se le arma un plan alimentario a medida, a base de batidos protéicos, suplementos vitamínicos y unos 4 litros de agua diarios. Diez días antes del desfile, deja de consumir “comida sólida”; dos días antes, toma agua “normalmente” y las 12 horas previas al show no ingiere líquido alguno. Es decir, en el día de hoy comí más alimentos sólidos que Adriana Lima en la última… ¿¡¿semana y media?!? 
Lo más preocupante en realidad no es si los Ángeles de Victoria se matan de hambre – en definitiva son modelos y les pagan para mostrarse perfectas. Lo terrible es que millones y millones de personas consumen esa imagen y la convierten en un ideal. No es sólo una Adriana Lima la que se muere de hambre – son todas y cada una de las mujeres, adolescentes y chicas que la admiran y que van a renunciar a una alimentación sana (o, directamente, van a renunciar a cualquier tipo de alimentación) para conseguir una panza más chata, una cola más firme o unas piernas más torneadas.
Honestamente, cuando terminé de leer el artículo mi estado de ánimo era totalmente ambivalente. Por un lado estaba furiosa y asqueada de que alguien ayude a promover la erradísima idea que dejar de comer o engañar al estómago con cantidades industriales de agua es un tip ideal para bajar de peso. Por otra parte, me sentía tan culpable por mi necesidad de alimentarme (y de comer comida “de verdad”) que, durante medio segundo, sentí el impulso de correr al baño a vomitar todo lo que había ingerido en el último mes. Estimada Victoria, donde quiera que estés, tu campaña “I love my body” me hizo sentir muchas cosas, pero definitivamente nada parecido a “amo mi cuerpo”. Creí que a menos que sea Adriana Lima, Alessandra Ambrosio, Rosie Huntington, o Miranda Kerr, mi figura no es digna de ser amada por nadie – especialmente no por mí. Y estoy segura de que no fui la única; debe haber más de una mujer “con cuerpo real” indignada por una campaña como esta. Basta de sentirnos avergonzadas y humilladas por nuestras redondeces y “zonas mulliditas” – aceptarse no es un crimen y el talle 00 NO es sinónimo de perfección.
La anorexia está de moda, y nosotros lo estamos avalando.


13 de abril de 2012

¡Tachame la doble!

Los problemas no vienen solos… Vienen de a pares. Para ser más exacta, pares múltiples: dos semanas, dos pares. Paso a explicar la situación.
Semana 1. Día martes: me entero que mi amor platónico de la escuela primaria le propuso casamiento a su novia (que por supuesto aceptó, sino no estaría escribiéndoles esto). Día jueves: el chico que me encantaba en la secundaria acaba de convertirse en el flamante “esposo de…”. Por extraño que parezca, estas noticias revolucionaron a las mariposas de mi estómago –a uno de mis “enamorados” no lo veo hace 8 años, y al otro hace 16, ¿por qué habría de ponerme mal que se casen? Es un suceso de lo más normal. ¿¡¿Por qué habría de afectarme la idea de que todos mis conocidos encuentran a alguien y se enamoran y se casan y son felices, y son TODOS menos yo?!? Si es una pavadita esto de hacerse adulto… Gracias universo por recordarme diariamente que las personas que me rodean, incluso las que quedaron en pasados muy muy lejanos, crecen y hacen “cosas de grandes” mientras que mi rumbo en la vida sigue siendo un gigantesco signo de interrogación. No sea cosa que en algún momento me olvide lo perdida que estoy.
El toque de gracia, sin lugar a dudas, viene la semana siguiente con el ataque de los ex. Día lunes. Reencuentro con Y, “el” ex (se sobreentiende que BlackBerry Messenger de por medio, como siempre). Día viernes. Mensaje vía Whatsapp de un ex amigo-con-derecho-a-roce (ese indefinido y complicado estadio intermedio entre ‘chongo’ y ‘novio’). Como si la idea de ser la única inútil estancada no fuese un bajón de autoestima suficiente, el destino decide que esta es la semana perfecta para recordarme que soy una mujer adulta cuyas conquistas en el campo de las relaciones interpersonales se reducen a un puñado de vínculos fugaces con personas severamente trastornadas y emocionalmente incapacitadas.
Dos semanitas D-I-V-I-N-A-S, como verán. No podría sentirme más fracasada ni aunque lo intentara.
¡Una grúa Caterpillar para levantar un poco este ego, por favor! Y si eso llegara a fallar, un pasaje directo y sin escalas hasta el Happy Hour de Bailey’s Frozen más cercano. Si no podemos levantar al amigo ego, entonces ahoguemos sus quejas en alcohol.

9 de abril de 2012

Día de aquellos

Típica situación que me pasa sólo a mí: abro la agenda al mediodía para anotar algo y me encuentro ahí, mirándome descaradamente, un cartelón que señala que tengo que estar dentro de una hora en el hospital para hacerme una ecografía.
¿¡¿¡QUE?!?!?
Juraba que mi turno era el mismo día y en el mismo horario pero de la semana próxima. ¿Qué le está pasando a mi infalible memoria? ¿Se me están viniendo encima los años? (evito contestarme cualquiera de las dos preguntas, no sea que tenga que agregar otro ítem a mi ya de por sí extensa lista de complejos y autorreproches).
Mientras espero en la parada del colectivo (previo paso por el kiosco para comprarme el litro y medio de agua que tengo que tomar para el estudio) voy repasando mentalmente las cosas que necesito y si tengo todo: orden para la ecografía (), credencial y documento (), agua (en eso estamos), depilación (¡SI! ¡Dios te tenga en la gloria, depilación definitiva!), ropa interior decente (mátenme – tengo puesta una tanga rosa con una Hello Kitty).
A pesar de que llego 15 minutos antes de mi horario, tengo que esperar más de 40 minutos para que me hagan pasar; aparentemente se quedaron sin sistema y se les superpusieron los turnos (sí, eso que se lo expliquen a mi vejiga que hace más de una hora retiene lo que parecen un millón y medio de litros de agua).
Por supuesto que el médico que me atiende está buenísimo (y yo que no dejo de pensar que justo HOY me puse la ropa interior más infantil que tengo) y por supuesto que me da vergüenza decirle que si me sigue presionando tan fuerte la panza voy a explotar (¿por qué los médicos lindos son tan brutos? ¿Es algún tipo de ley?), así que cierro los ojos y suplico a alguna entidad sobrenatural que me ayude a aguantar 5 minutos más.
- ¿Necesitas algo más aparte del volumen ovárico? – me pregunta.
Resisto la tentación de contestarle un “sí, tu número de teléfono y que me invites a salir” – entre mis ganas de hacer pis y mi Hello Kitty, claramente, ni da.

2 de abril de 2012

Cosas que te pasan si sos eMJay (edición urbana)

Sábado a la noche, a punto de salir de casa para ir a un cumpleaños. Me miro en el espejo por última vez para acomodarme en una colita de caballo algunos mechones de flequillo que andaban descontrolados por ahí. Desde atrás, la voz de mi amiga: “¡Estas re linda! Me encanta como te queda ese short. Hoy no te vas del cumpleaños sin un chongo”.
Un rato después, la noche nos encuentra a ambas en la zona de Congreso, frente a un cartel de luminosas letras blancas que deletrean la palabra “Burlesque”. La puerta es negra y angosta, y da lugar a un pasillo igualmente angosto y oscuro.
Cuál fue nuestra sorpresa cuando, una vez adentro del bar, caemos en la cuenta de que los artistas a cargo del show son todos travestis y Drag Queens (medio pelo, por supuesto), y que los clientes (tanto hombres como mujeres) son, en su gran mayoría, gays.
En síntesis: Me fui del bar con unos cuantos datos útiles para caminar sobre tacos/plataformas altísimas sin perder el equilibrio, lugares en donde puedo conseguir uñas y pestañas postizas fuera de serie, lo último en tratamientos para el pelo y extensiones… Todo, todo, menos chongo.