10 de octubre de 2011

¿A qué te dedicás?

Todos sabemos que el ABC para romper el hielo en una fiesta demanda que en los primeros minutos de diálogo se toquen los temas del estudio y el trabajo: qué carrera estudiás, dónde, qué hacés para vivir, y de ahí en adelante el rumbo de la conversación depende de las habilidades de cada uno de los participantes. Normalmente uno esperaría que la persona con la que habla se dedique a cosas medianamente comunes - trabajar en un estudio de abogados, un laboratorio, ser analista de sistemas, médico, músico, docente, diseñador gráfico, cadete, organizador de eventos… Pero claro, yo no soy normal y, consecuentemente, nunca me pasan cosas normales.
Reproduzco a continuación un diálogo que mantuve con un pibe la noche del sábado. Los paréntesis indican reacciones mentales de quien les escribe.
El: “Yo me desenvuelvo en el sector público, estoy en el negocio de las obras públicas”
Yo: “Ahhhhh… ¿Y qué es lo que haces exactamente? Digo, ‘sector público’ abarca muchas cosas…” (tirame una punta porque no te entiendo)
El: “Estoy en una empresa que hace obras públicas y yo soy el encargado de conseguir financiación para los proyectos”
Yo: “O sea que trabajas con políticos” (a ver si te estoy siguiendo)
El: “Si, soy el encargado de hacer que elijan nuestra empresa antes que otras que tienen proyectos para la misma obra”
Yo: “Sos el encargado de conseguir las famosas cometas, básicamente” (tiremos un chiste porque esto tiene mala pinta)
El: “Y si, tengo que hacer que los políticos estén contentos… Los llevo a tomar algo, les contrato un par de chicas, les presento gente…” (por favor decime que no me estas hablando en serio) “¿Y vos a qué te dedicás?”
Yo: “Yo soy bailarina” (con toda la seriedad del mundo)
El: “Mira vos. ¿Y qué estilo bailas? ¿Clásico, jazz…?”
Yo: “Caño. Soy bailarina de caño” (con lo que me acabas de contar, flaco, no puedo contestarte otra cosa)
El: “Perdón, creo que no te entendí bien. ¿Dijiste que sos bailarina de caño?” (no te hagas el que no me entendiste)
Yo: “Si, bailarina de caño” (sonrisa indisimulable ante la autosatisfacción que me produce ver como se le cae la mandíbula hasta el piso)

En fin. No sé que es lo que se le pasa por la cabeza a un flaco cuando, entre trago y trago, te admite orgullosamente que es el encargado de enfiestar a los políticos de tu país. ¿En algún momento se le ocurrió que eso podía llegar a sonar sexy o interesante? Digo, tranquilamente se podría haber ahorrado los detalles macabros de la cuestión, ¿o no? Y en todo caso, pibe, ¿qué te venís a hacer el recatado cuando te digo que soy bailarina de caño? Al final del día, ¿no es a eso a lo que te dedicas?

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