Por uno de esos milagros de la vida, tuve la tarde libre en el trabajo. Como buena workaholic que soy, llegué a casa y me puse a adelantar cosas con la televisión de fondo. Tanta suerte tuve (nótese la ironía) que enganché una entrevista a Cintia Fernández, en la cual confesaba haberse sentido “avergonzada” cuando se enteró que su ex novio la engañaba, que no quería mostrarse más en público después del escándalo que se desató en lo medios (¿?), y demás boludeces.
Ahora, yo me pregunto, ¿Dónde le quedaron la vergüenza y el pudor cuando salió a hacer un strip-dance y se quedó en pelotas delante de todo el país?
Ahora, yo me pregunto, ¿Dónde le quedaron la vergüenza y el pudor cuando salió a hacer un strip-dance y se quedó en pelotas delante de todo el país?
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