Inspirado en fragmentos de
conversaciones de extensos sábados “facultativos”, les presento a continuación
mi decálogo de “mandamientos” para el hombre ideal.
Mi imaginario hombre ideal…
- Me quiere tal cual soy: testaruda, obstinada y con carácter (pero también con un gran corazón).
- Jamás me falta el respeto o levanta la voz, ni siquiera en el medio de una discusión en la cual me niego a entender razones.
- No miente. Bajo ninguna circunstancia. Acepta que es humano y que, como tal, se equivoca, pero admite sus errores y se responsabiliza por ellos.
- Lee mucho, piensa mucho y habla lo necesario. Le gustan el cine, el teatro, la música y, por sobre todas las cosas, las buenas conversaciones.
- No soporta la desigualdad ni la injusticia. Siempre tiene una palabra amable para compartir.
- Preferiría inmolarse antes de llamarme “amorcis”, “bebota”, “bichito”, “gordi”, “dulce” y demás vocativos desagradables. Cualquier sobrenombre que utilice no excede los primeros 4 caracteres de mi nombre completo.
- No realiza ningún tipo de comentario despectivo respecto al estado de mis rulos o mis ojeras a primera hora de la mañana y no me critica cuando me visto como un varoncito ni tampoco cuando uso tacos de 12 cm. No se queja de mis pijamas infantiles y encuentra sexy el hecho de que mi ropa interior sea predominantemente de algodón.
- Le gusta cocinar y lo hace muy bien. Disfruta de cocinar conmigo (incluso si la comida se pasa, se quema o demás posibilidades) y no tiene miedo de probar cosas nuevas. Es habilidoso para realizar diversas tareas domesticas y considera que el mantenimiento de la casa es una tarea de ambos.
- Nunca pasa más tiempo que yo frente al espejo. Tampoco me apura si me paso 3 horas arreglándome para salir.
- Piensa que, en el amor, valen más los pequeños accionares cotidianos que los grandes sacrificios.

CHE PEDIS MUCHO PIBITA! UN SALUDO DESDE BCN ILAN TU PRIMO FAVORITO!
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