Andy Warhol decía que “el amor de fantasía” supera ampliamente al
amor “de realidad”, ya que las atracciones más
interesantes son entre dos opuestos que nunca se encuentran.
Hace
años que conozco a un chico con el que tengo muy buena relación. Hablamos una
vez cada tanto y, aunque no nos veamos muy seguido, ambos sabemos que nos
queremos mucho y cada vez que nos reencontramos es como si el tiempo no hubiera
pasado.
Las
últimas veces que salimos dio la casualidad que los dos estábamos solteros
(cosa que nunca antes había pasado, siempre uno de los dos estaba en pareja) y
sentí que había una cierta “vibra” en el aire. Muy fiel a mi estilo (como cada
vez que no sé cómo reaccionar) hice de cuenta que no pasaba nada y actué lo más
natural y normal posible, y dejé esa sensación extraña en el cajón del olvido.
O eso creí.
Ya
van un par de días que, a pesar de que le pongo mucho empeño, no puedo evitar
pensar en la situación y en las ganas que me dieron de que me plante un buen
beso estilo Hollywood (perdón por la cursilería) en el transcurso de la noche.
¿Será
que siempre hubo onda y que ninguno de los dos nunca dijo nada? ¿O será que la
soledad (y la abstinencia) están aniquilando de forma acelerada mis neuronas y
ya me imagino cosas? ¿Pondré a prueba la teoría de Andy o armaré mentalmente la
mejor noche de mi vida sin poner en riesgo mi amistad?
“Fantasy love is much
better than reality love. Never doing it is very exciting. The most exciting
attractions are between two opposites that never meet” - Andy Warhol
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