Nada como un encuentro fortuito con “EL” ex para empezar el fin de semana…
Ella: - ¡No puedo creer que haya pasado tanto tiempo! ¿En qué andas?
El: - Cambié de trabajo. Sigo con el diseño de páginas web, pero estoy en una empresa que vende joyas así que estoy entrando en el negocio. Hacemos piezas exclusivas y a pedido, mayormente anillos de compromiso.
Ella: - Ah, que bien. ¿Y te gusta lo que haces?
El: - Sí, me encanta. Es muy divertido. Así que ya sabes, cuando te cases, yo te hago los anillos.
Ella: - Jajajaja. ¿A mí? No. No soy de las que se casan.
El: - En su momento te agradaba la idea de casarte.
Ella: - Eso fue hace tiempo y fue un caso aislado. Yo era chica, y vos eras todo. Después crecí, te conocí en serio, y me curaste de la idea de casarme y, sobre todo, me curaste de vos.
Lo que se dice honestidad brutal.
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