Hace un par de días subí una imagen que llamaba la atención acerca de los ideales actuales del cuerpo femenino (http://historiaspoliticamenteincorrectas.blogspot.com.ar/2012/03/reflexion-del-dia.html). ¿Cómo fue que en menos de 50 años pasamos de considerar a la curvilínea Marilyn Monroe como el indiscutido sex symbol de una década, a idolatrar cuerpos que no son más que pura piel y huesos?
En una de mis últimas webeadas (léase, hueveo en la web), encontré una entrevista a Adriana Lima, modelo de Victoria’s Secret, en la cual promocionaba la nueva línea de ropa interior “I Love my Body” (“amo mi cuerpo”) y contaba cómo se prepara para el famosísimo desfile anual de dicha marca de lingerie. Decir que se me cayó la mandíbula hasta el piso sería poca cosa. El Ángel de Victoria consulta un nutricionista que calcula su índice de masa muscular, niveles de grasa, y porcentajes de retención de líquidos. De acuerdo a los resultados, se le arma un plan alimentario a medida, a base de batidos protéicos, suplementos vitamínicos y unos 4 litros de agua diarios. Diez días antes del desfile, deja de consumir “comida sólida”; dos días antes, toma agua “normalmente” y las 12 horas previas al show no ingiere líquido alguno. Es decir, en el día de hoy comí más alimentos sólidos que Adriana Lima en la última… ¿¡¿semana y media?!?
Lo más preocupante en realidad no es si los Ángeles de Victoria se matan de hambre – en definitiva son modelos y les pagan para mostrarse perfectas. Lo terrible es que millones y millones de personas consumen esa imagen y la convierten en un ideal. No es sólo una Adriana Lima la que se muere de hambre – son todas y cada una de las mujeres, adolescentes y chicas que la admiran y que van a renunciar a una alimentación sana (o, directamente, van a renunciar a cualquier tipo de alimentación) para conseguir una panza más chata, una cola más firme o unas piernas más torneadas.
Honestamente, cuando terminé de leer el artículo mi estado de ánimo era totalmente ambivalente. Por un lado estaba furiosa y asqueada de que alguien ayude a promover la erradísima idea que dejar de comer o engañar al estómago con cantidades industriales de agua es un tip ideal para bajar de peso. Por otra parte, me sentía tan culpable por mi necesidad de alimentarme (y de comer comida “de verdad”) que, durante medio segundo, sentí el impulso de correr al baño a vomitar todo lo que había ingerido en el último mes. Estimada Victoria, donde quiera que estés, tu campaña “I love my body” me hizo sentir muchas cosas, pero definitivamente nada parecido a “amo mi cuerpo”. Creí que a menos que sea Adriana Lima, Alessandra Ambrosio, Rosie Huntington, o Miranda Kerr, mi figura no es digna de ser amada por nadie – especialmente no por mí. Y estoy segura de que no fui la única; debe haber más de una mujer “con cuerpo real” indignada por una campaña como esta. Basta de sentirnos avergonzadas y humilladas por nuestras redondeces y “zonas mulliditas” – aceptarse no es un crimen y el talle 00 NO es sinónimo de perfección.
La anorexia está de moda, y nosotros lo estamos avalando.
En una de mis últimas webeadas (léase, hueveo en la web), encontré una entrevista a Adriana Lima, modelo de Victoria’s Secret, en la cual promocionaba la nueva línea de ropa interior “I Love my Body” (“amo mi cuerpo”) y contaba cómo se prepara para el famosísimo desfile anual de dicha marca de lingerie. Decir que se me cayó la mandíbula hasta el piso sería poca cosa. El Ángel de Victoria consulta un nutricionista que calcula su índice de masa muscular, niveles de grasa, y porcentajes de retención de líquidos. De acuerdo a los resultados, se le arma un plan alimentario a medida, a base de batidos protéicos, suplementos vitamínicos y unos 4 litros de agua diarios. Diez días antes del desfile, deja de consumir “comida sólida”; dos días antes, toma agua “normalmente” y las 12 horas previas al show no ingiere líquido alguno. Es decir, en el día de hoy comí más alimentos sólidos que Adriana Lima en la última… ¿¡¿semana y media?!?
Lo más preocupante en realidad no es si los Ángeles de Victoria se matan de hambre – en definitiva son modelos y les pagan para mostrarse perfectas. Lo terrible es que millones y millones de personas consumen esa imagen y la convierten en un ideal. No es sólo una Adriana Lima la que se muere de hambre – son todas y cada una de las mujeres, adolescentes y chicas que la admiran y que van a renunciar a una alimentación sana (o, directamente, van a renunciar a cualquier tipo de alimentación) para conseguir una panza más chata, una cola más firme o unas piernas más torneadas.
Honestamente, cuando terminé de leer el artículo mi estado de ánimo era totalmente ambivalente. Por un lado estaba furiosa y asqueada de que alguien ayude a promover la erradísima idea que dejar de comer o engañar al estómago con cantidades industriales de agua es un tip ideal para bajar de peso. Por otra parte, me sentía tan culpable por mi necesidad de alimentarme (y de comer comida “de verdad”) que, durante medio segundo, sentí el impulso de correr al baño a vomitar todo lo que había ingerido en el último mes. Estimada Victoria, donde quiera que estés, tu campaña “I love my body” me hizo sentir muchas cosas, pero definitivamente nada parecido a “amo mi cuerpo”. Creí que a menos que sea Adriana Lima, Alessandra Ambrosio, Rosie Huntington, o Miranda Kerr, mi figura no es digna de ser amada por nadie – especialmente no por mí. Y estoy segura de que no fui la única; debe haber más de una mujer “con cuerpo real” indignada por una campaña como esta. Basta de sentirnos avergonzadas y humilladas por nuestras redondeces y “zonas mulliditas” – aceptarse no es un crimen y el talle 00 NO es sinónimo de perfección.
La anorexia está de moda, y nosotros lo estamos avalando.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario