Hay un solo motivo por el cual una workaholic como yo puede estar a estas horas tipeando de manera frenética en la computadora algo que no esté relacionado con el estudio o el laburo - SATURACIÓN. Sisi, así como lo leen. Día de la Primavera, te fuiste al carajo.
Empecemos por el principio. El día fue glorioso, la temperatura divina, el sol radiante... Y yo recorriéndome la ciudad en un millón y medio de bondis, entrando y saliendo de mil oficinas (ajenas, obvio, mirá si encima voy a tener una que sea "mia")... Una tristeza. Para cada lado que dí vuelta la cabeza, vi un grupito de pibitas en musculosa, short y ojotas yéndose a Plaza Francia, al Rosedal, o a cualquier otro parque a matear y a levantarse pibes... ¡¡¡Por favor, doy cualquier cosa por bajarme de estos tacos y subirme a mis bienamadas Havaianas!!! Y ni hablar de un picnic al aire libre...
Hasta ahí no iba taaaaaaan mal igual, estábamos dentro del límite de lo tolerable. Pero claro, yo soy yo, y conmigo las cosas siempre pueden empeorar (y, de hecho, lo hacen)... ¿Alguna vez alguien intentó pasearse por las calles Palermitanas un 21 de Septiembre? Un horror.
Primero, porque esta lleno de gente que está hueveando por ahí cuando vos claramente no estás ni para huevear ni para que te hueveen (señora, si no tiene algo que hacer, CORRASE-y-déjeme-pasar-que-estoy-apurada-GRACIAS).
Segundo, porque en vez de recibir un "Feliz Primavera" como la gente, lo único que te tiran son los clásicos piropos alzados de gremio que te hacen sentir cualquier cosa menos halagada (por favor, si voy más tapada que la Madre Teresa de Calcuta, ¿me podés decir qué carajos te inspira a gritarme SEMEJANTE animalada?).
Tercero, porque en cada parada de colectivo hay un flaco esperando a su novia/amigaconderecho/amigarche/minita/comoquierasllamarla con una flor, o peor, con un RAMO de flores (me pregunto si durante el resto del año en algún momento el pibe tuvo este mismo gesto heróico, cosa que dudo).
Cuarto, porque está lleno de parejitas con las hormonas a pleno que se dan amor en cada centímetro cúbico de la cuadra, la calle es un desfile de manos y lenguas y caricias y besos y toqueteos que no se terminan nunca (¿es necesario apretar TANTO y TAN públicamente?).
En fin, como dije antes, un horror.
El momento sublime del día llega a las 6 de la tarde en Plaza Italia. Estoy parada en el semáforo esperando para cruzar la calle, cuando se me acerca un nenito de unos 5 años con unas rosas y me pregunta si quiero comprarle una. Le contesto que no, muchas gracias. Me retruca: "pero es el Día de la Primavera". Ja. Como si no lo supiera. ¿Qué se supone que le puedo contestar? "Si, nene, ya sé, y lo único que me falta para sentirme todavía más patética es autoregalarme la única flor que voy a recibir en todo el día". Juro que le pensé, eh. Pero hice la de siempre: puse mi mejor sonrisa, reiteré mi "no gracias", y le di una moneda. Pobre, en definitiva él no tenía la culpa.
Cuestión que son las 23.58 y mi conteo primaveral ha dado cero flores, cero piropos decentes, CEROS TOTALES (si, ni siquiera un miserable mensaje de texto, así de triste).
Fuck off, Día de la Primavera. El sábado te juro que me las cobro todas.
sin desperdicios....me senti totalmente IDENTIFICADA!!! porque sera?? la pequeña llovizna de hoy fue de las puteadas q mande ayer pasra todos los babosos q se estaban revolcando cual conejo en celo!
ResponderBorrardevoré tus palabras, seguí tus pasos, sentí tus sensaciones y frustración. Que más puede pedir un lector!!! éxitos con esto!! tu follower number one!! Marian
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